Comprada en 1785 por María-Antonieta, la
autómata representa una joven mujer elegantemente vestida
con una blusa escotada y un amplio miriñaque de seda bordada.
Sentada en un taburete, la tocadora golpea con palillos, que tienen
macillitos chatos en su extremidad, las 46 cuerdas delicadas de
un tímpano, instrumento musical de origen gitano.
Dominando el instrumento con un largo de un metro,
la tocadora puede interpretar ocho melodías diferentes
y, en estas, una melodía de " la Armida " de Gluck.
La leyenda dice que el traje de seda bordada de
la androide viene de un trozo del vestido de María-Antonieta
y que su peluca viene de su propio pelo.