Sueños mecánicos, tic tac...

Francis LARA no es un hombre como los otros. Es un soñador… Al hablar, utiliza unas palabras raras que la gente normal desaprendió :
Francis Lara en su maravilloso museo
Francis Lara es también un mimo autómata
" En Grenoble, por el mundo, en mis itinerarios artísticos, quiero promover el sueño a través de las varias expresiones artísticas en las que presente y pasado se mezclan, siendo formas, colores, músicas…
" O aún : "Lentamente ... entrará en los maravillosos sueños mecánicos" y después podrá decir … un día he visto"…
El Museo de los autómatas de Grenoble no es un museo como los otros. Es un "sueño mecánico" en el cual se pierde con gratitud. Un universo a la imagen de su fabricante, agradable, ingenuo y profundo.

¡Oh! no es gigantesco pero una muchedumbre murmurante acude : títeres, autómatas, figurillas animadas, cajas de música…
"El autómata no piensa, la caja de música tampoco, pero ambos materializan el pensamiento de los que los fabricaron. Es lo que les hacen existir".
" La realidad se convierte en sueño y el sueño en realidad". Francis LARA apela a sus sentimientos y le translada en otro sitio, él, artista mimo y autómata a la vez. "Se empicó en el arte de presentar las cosas y de dirigirlas.

Museo de autómatas en Grenoble
El museo de los autómatas
en Grenoble
La imaginación, el sueño tienen gran importancia en el museo. Mis visistantes, niños y adultos, están invitados en el viaje en los países de los cuentos e historias originales que me gusta compartir. El camino seguido es el mismo que el de la lectura de un libro en el cual haré las veces de ilustrador, escritor, compaginador y narrador".
Una caja de música antigua en el museo
Una caja de música antigua
Francis LARA lee la epopeya inmóvil de sus sueños mecánicos y escuchamos las fabulosas cajas de música, admiramos sus mecanismos, misteriosos y revelados a la vez, deciframos las sonrisas fragiles de las muñecas animadas, cantamos con, el pájaro-silbador o con el organillo.
Un juguete autómata en el museo
Un juguete autómata
" Hay que entrar en el sueño y tomarlo en serio" indica Francis LARA. Y la sonrisa de la muñeca se amplia cuando arma el mecanismo, la caja de música de ciento setenta y diez años hace vibrar su estuche de madera preciosa cuando pulsa el botón, una llave gira y la magia se anima.
Ya ahí domina, en el medio del Museo, la maravilla. Un pato, hecho al proncipio, con 4000 piezas, El Pato de Vaucanson que come y digiere.
El misterioso pato mecánico autómata
El misterioso pato mecánico autómata
El misterioso pato mecánico autómata
El misterioso pato mecánico fabricado por Frédéric Vidoni para el museo de autómatas en Grenoble

Resurge del pasado gracias a los conocimientos de Frédéric VIDONI, creador y fabricante de autómata. Centenares de horas de trabajo según la obra del niño del país, Jacques de Vaucanson que dedicó su vida (1709-1782) a concebir y fabricar autómatas.

A Francis LARA le gustan los niños… y el sabe que en el fondo de cada uno de nosotros, cual sea la edad, el niño está listo para renacer. Entonces, en el pequeño Museo de la rue des Arts, en Grenoble, donde trabaja solo, elaboró minuciosamente un verdadero recorrido de descubrimiento en el cual se compromete en primer lugar, contando cada una de las piezas de su colección, y despertándola poco a poco. Sólo falta seguirle y entrar lentamente en otro mundo. Y no se extrañe si, de repente, la mano de Francis LARA se fija con un rigor mecánico, si su mirada no tiene más expresiones. Es que el mimo, alumno de René Lesage y Serge Grosjean, lleva el hombre del otro lado del espejo, "autómata vivo" al país del sueño.
Un autómata eléctrico
La visita es un viaje en el cual se sugeran miles de realidades con la suave música de las cajas y los movimientos bruscos de las figurillas. Las épocas se mezclan, realidades insospechadas se revelan, profundidades se agitan. Una melancolía le invade. Françis LARA la dispersa al final del viaje, en dos acordes alegres del organillo. La gente rie, canta, baila y se encuentra de repente en la calle, de regreso al país de los hombres, con la nostalgia de un gracioso y pequeño Museo en el cual el tiempo, de repente, se paró. Nos encontramos de repente en la calle, de vuelta en el país de los hombres con la nostalgía de Museo gracioso en el que el tiempo de repente se paro.
Museo de los autómatas en Grenoble
Dirección del museo de autómatas en Grenoble