Los automatas falsificados de Robert-Houdin - El sitio de los automatas y de las cajas de musica
Jean Eugène Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
Jean Eugène Robert-Houdin
Documento de Jean-Luc MULLER
Jean Eugène Robert-Houdin, relojero-mecánico, prestidigitador e inventor, nació en Blois el 6 de diciembre de 1805 y murió en Saint Gervais cerca de Blois, el 13 de junio de 1871. Está considerado como el más famoso ilusionista y prestidigitador desde siempre. Casi todos los " grandes trucos " de la magia actual vienen de los perfeccionamientos de sus descubrimientos.

Ese creador sin igual también era un gran constructor de autómatas que presentaba en su teatro de las " Noches fantásticas " en el Palais Royal.

También fue un gran inventor : por ejemplo, mucho tiempo antes de Edison, en 1863, inventó la
 
bombilla (de filamento de carbón) así como el peto eléctrico para los esgrimidores, las puertas automáticas, el cuentakilómetros y aparatos permitiendo a los oftalmólogos estudiar el fondo del ojo.
 
El misterioso atractivo que tenían sobre la muchedumbre los autómatas de los Vaucanson, Jaquet-Droz, Maillardet y tantos otros artesanos de reputación tarde o temprano debía incitar a los ilusionistas para añadir la presentación de autómatas a sus espectáculos.

Aunque Robert-Houdin fue el creador de verdaderos autómatas funcionando gracias a hábiles combinaciones relojeras o mecánicas, ése se dedicó a la creación de autómatas falsificados funcionando gracias a hilos movidos por manos que se quedaban invisibles para el público, cuando no se trataba de un ser vivo escondido dentro de un maniquí o bajo una mesa que le mantenía.
 

Autómata falsificado al Teatro Robert-Houdin : "Enigma el Busto cantante" Animación Flash
 
Hacia el fin del siglo XVIII, algunos exhibidores de autómatas adoptaron el sistema de los pedales. En su obra póstuma " Magia y física divertida ", Robert-Houdin describe esos sistemas de entrada en movimiento : " El pedal es una reunión de tres hilos de acero; dos de ellos son fijos y forman lo que se llama, en mecánica, un cárter; el tercero es móvil y puede elevarse arriba de los otros cuando movemos los hilos. El muelle, que se situa abajo, está encargado de volver la barra en su lugar cuando se soltan los hilos.

Cuando algunos de esos pedales están puestos juntos en una misma línea, forman lo que se llama un juego de pedales. Supongamos un juego compuesto de 10 pedales, los 10 hilos pasarán a la derecha e izquierda por los pies de la mesa apoyándose en poleas y, dirigidos bajo el teatro, se acabarán en un teclado y serán puestos en orden de la misma manera que están en la mesa.

Cuando las barras se elevan arriba de la mesa, encuentran los pedales correspondientes que están puestos en el pedestal de la máquina, y estos pedales permiten mover un brazo, la cabeza, o aun toda otra parte del autómata o de la máquina ".
 
Aquí son algunas descripciones de los principales autómatas de Robert-Houdin :
 
Robert-Houdin y su androide escritor - El sitio de los autómatas y de los androides
Robert-Houdin y, detrás de él,
su androide escritor
Documento Jean-Luc Muller


El androide escritor de Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
El escritor-dibujante de Robert-Houdin
Documento André Keime-Robert-Houdin
El escritor dibujante : Robert-Houdin cuenta en sus " Memorias " que había pensado los planos de un autómata por el que había fundado todas sus esperanzas. Se trataba de un escritor-dibujante que contestaba por frases o dibujos emblemáticos a las preguntas hechas por espectadores.

Durante la exposición de 1844, Robert-Houdin presentó su escritor que fue premiado con una medalla de plata.

Barnum, que compró el autómata a Robert-Houdin durante esa exposición le describió de la manera siguiente : " Pagaba un buen precio para este ingenioso autómata que era escritor y artista. Estaba sentado delante de una mesilla, un lápiz en la mano y si le preguntaba por ejemplo un emblema de la fidelidad, dibujaba inmediatamente un hermoso perro; si le preguntaba el del Amor, trazaba un delicioso Cupido. El autómata también contestaba a algunas preguntas escribiendo ".

Chapuis y Gelis escriben en este tema en su libro " El mundo de los autómatas " : " Estos varios detalles nos permiten hacer unas observaciones. Robert-Houdin que habla de Vaucanson y otros automatistas, no cita del todo el nombre de los Jaquet-Droz, Leschot o Henri Maillardet en sus " Memorias ".
 
Además, dieciocho meses son materialmente insuficientes para un hombre que trabaja solo para construir tal androide (ver el pasaje a propósito de la creación del androide en las " Memorias "). Por lo demás, hace falta que recordar que a los Jaquet-Droz les necesitaron seis años para hacer el suyo.

Por fin, rara coincidencia, los dibujos trazados por el autómata de Robert-Houdin eran en parte los mismos (Cupido, cabeza de monarca coronado, perro) que los que ejecutaban el dibujante de los Jaquet-droz y su segunda copia adquirida por Henri Maillardet.

Todo permite pensar que este androide pereció durante el gran incendio que destruyó en 1865 en New-York, las colecciones del gran Barnum ".
   
El Garde française de Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
El Garde française de Robert-Houdin
Documento André Keime-Robert-Houdin
El " Garde-française " : Robert-Houdin describe este autómata con pedales de la manera siguiente : " traía en una mesa un pequeño autómata vestido del costumbre de Garde-Française : llevaba un mosquete y lo tenía contra el cuerpo listo para recibir una orden.

En tanto que autómata bien educado, empezaba por saludar respetuosamente a la asamblea, y después de deshacerse del arma, enviaba con la mano derecha algunos besos a los niños que veía en la sala.
   

Pedía a varias mujeres de la asamblea cuatro anillos y un guante blanco, hacía un paquete con estos y lo ponía en el pequeño fusil que yo había prealablemente cargado.

- Tome, decía a mi Garde-Française, le vuelve su arma que contiene un guante y cuatro anillos; ahora muestre su habilidad, enviando todos estos objetos en este punto de mira. Le mostraba una columna de cristal que se situaba en otra mesa.

El autómata apuntaba el arma, ponía el dedo en el gatillo, dirigía la puntería, y cuando le daba una señal, hacía fuego. Los objetos contenidos en el fusil estaban enviados en la columna y el guante, inflado como si una mano invisible lo hubiera llevado, se ponía en la cumbre del cristal, extendiendo por cada uno de los dedos uno de los anillos que se me había confiado ".

   
El pastelero del Palais Royal de Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
El pastelero del Palais Royal de Robert-Houdin
Documento : André Keime-Robert-Houdin
El pastelero del Palais royal : " Ved a este pequeño autómata encantador; cuando su maestro le llama, va al umbral de su puerta y, proveedor cortés tan como pastelero hábil, saluda y espera las pedidas de su clientela. Bollos de leche calientes y que salen del horno, pasteles de todo tipo, jarabes, licores, helados, etc. están traidos por él al punto que los espectadores les mandan y, cuando ha satisfecho todas las pedidas, ayuda a su maestro para sus números de escamoteo ".
   

Ese autómata, tan famoso como misterioso, estaba accionado por un chico sentado con las piernas cruzadas en la trastienda. Arriba de la puerta y de las ventanas, hay un espacio vacío, tipo de desván, donde se situan los pasteles y las bebidas que el chico pone en la bandeja que presenta el pastelero, y esto gracias a una trampilla acondicionada al techo de la tienda, cuando sus puertas están cerradas.

A través de la ventana de izquierda, se ve en la tienda pasteleros que están pasando el rodillo por la pasta y moliendo las almendras. Sus movimientos corresponden a mecanismos de relojería a los que le dan cuerda y que son mandados por la abertura y el cierre de las puertas centrales. Cada vez que esas puertas se abren, los obreros dejan de trabajar y sólo vuelven a su obra después del cierre de las puertas. El movimiento de los otros personajes, pastelero y pastelera, la abertura y el cierre de las puertas están ejecutados por el chico cuya presencia queda invisible al público.

   
El naranjo fantástico de Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
El naranjo fantástico de Robert-Houdin
Documento André Keime-Robert-Houdin
El naranjo fantástico : Robert-Houdin pedía un pañuelo a una mujer, lo transformaba en una bola que ponía al lado de un huevo, un limón y una naranja. Esos cuatro objetos desaparecían unos dentro de otros y cuando estaban todos reunidos en la naranja, ésa servía para hacer un licor fantástico. Para verlo, Robert-Houdin exprimía la naranja dentro de sus manos donde reducía su tamaño y volvía un polvo que entraba en un frasco que contenía espíritu de vino.
   
Después, alguien traía el naranjo sin flores ni frutas. Un poco del licor fantástico e inflamable era versado en un vaso que estaba puesto en el arbusto después de prenderle fuego. Veíamos las ramas llenarse con flores, después reemplazadas por frutas distribuidas a los espectadores salvo una única naranja, dejada en el arból, que se abría en cuatro partes, y en la que percibía el pañuelo pedido. Dos mariposas aleteando lo tomaban por los rincones y lo desplegaban elevándose en el aire.

Esta pieza estaba manejada por pedales. Verdaderas naranjas estaban puestas en puntas y escondidas por el follaje que se apartaba al momento decidido para descubrirlas. Las flores estaban escondidas en pequeños tubos de las que aparecían al mismo tiempo que se abrían, y eso se hacía al accionar un pedal. La última naranja, que era de metal, se abría en cuatro partes montadas en bisagras. Al instante que la naranja estaba abierta, las dos mariposas artificiales, montadas en hilos de acero invisibles, estaban expulsadas hacia arriba, permitiendo la apariencia del vuelo.
   
Antonio Diavolo de Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
Antonio Diavolo de Robert-houdin
Documento André Keime-Robert-Houdin
Antonio Diavolo el volatinero al trapecio : En sus " memorias ", Robert-Houdin escribe : " Traía mi joven artista de madera entre los brazos, como lo hubiera hecho para un ser vivo, lo ponía en el palo de un trapecio, y en ese momento le hacía algunas preguntas a las que contestaba por signos de cabeza. ¿ No teme caer ?
- no
- ¿ Está bien dispuesto a hacer los ejercicios ?
- Sí
   
Entonces, en los primeros compases de la orquesta, saludaba graciosamente a los espectadores, volviéndose hacia todas las partes de la sala, y después colgándose por los brazos, y guardando el compás de la música, se columpiaba con un vigor extremo.

Después, seguía un momento de descanso durante el que fumaba la pipa, y después de este momento, ejecutaba cosas difíciles en el trapecio, tales como levantarse gracias a la fuerza de los brazos y estar con la cabeza abajo, mientras que ejecutaba con las piernas evoluciones telegráficas.

Para demostrar que su existencia mecánica era en sí-mismo, mi querido Diavolo soltaba las manos de la cuerda, colgándose por los pies, y pronto dejaba totalmente el trapecio ".
   
Folleto explicativo dado con Diavolo Antonio - El sitio de los autómatas y de los androides
Folleto explicativo dado con el autómata
Documento Biblioteca de Blois
Esta figura funciona gracias a tiro y pedales. Una serie de ocho hilos sale de la corredera de izquierda, pasando por poleas fijadas arriba de la escena, y por otras poleas situadas a la cumbre de lo que parece ser las cuerdas del trapecio y que son, en realidad, tubos vacíos. Finalmente, acaba en las dos extremidades del palo del trapecio, también vacío. Dos juegos de poleas, situados a estas dos extremidades, hacen volver estos hilos al centro del palo donde accionan un juego de seis
 
pedalitos muy cortos que funcionan a la altura del palo, al sitio donde están las manos del autómata.

Todos los tiros se acaban en la corredera, unos por anillos que pueden estar mantenidos por ganchos que les dan inmóviles en algunos momentos, los otros por bobinas de las que las manos tiran. Otros dos hilos gruesos salen de una polea gruesa situada a la izquierda del palo del trapecio adelante y atrás y produce el desplazamiento del autómata que permite ello-mismo el balanceo progresivo del trapecio, gracias al desplazamiento de su centro de gravedad.

En los brazos y las manos del autómata, está una serie de palancas en las que apoyan los pedales que salen del palo del trapecio, así comunicando los movimientos a todas las partes del cuerpo : signos de cabeza, voltereta del hombre alrededor de sus sobacos, colgamiento por las corvas - y no por los pies como lo ha dicho Robert-Houdin - suelta de las manos cuando el autómata está con la cabeza abajo y colgado por las corvas, equilibrio con las manos, etc. así como el hecho de que las manos cogen el trapecio cuando le pone encima, y la suelta final del autómata cuando cae en las manos del presentador.
   
Una vida de mago - El sitio de los autómatas y de los androides
Foto sacada de la película " Una vida de mago "
Documento Jean-Luc Muller
Y todo esto se obtiene por estos pedales, estas palancas : amplificación del movimiento del interior del cuerpo del autómata por movimientos diferenciales. El movimiento de balanceo del trapecio es el único que se produce sólo por el movimiento de rotación del palo que permite el desplazamiento del personajito. Un dispositivo de los más ingeniosos, pero muy complicado, impide que los hilos se mezclen y se bloqueen cuando el trapecio está girando.g.
   
Es gracias a un subterfugio muy bien pensado que Diavolo puede soltar las manos cuando está colgado por las corvas. Dos tubos llanos están dentro de los dos brazos, por los que pasan las varillas de las palancas y estos tubos no dejan el trapecio. Son sólo dos brazos artificiales (abiertos por un lado) que caen, los tubos quedan fijados al cuerpo. Estos tubos, cubiertos de terciopelo rojo igual al de la chaqueta del autómata, están invisibles.

Por lo demás, esto sucede en un balanceo a vuelo y dura muy poco tiempo, porque los brazos vuelven rápidamente a su posición normal cuando el autómata se sienta de nuevo en el trapecio. La sorpresa es tan grande cuando solta el trapecio y abre los brazos, que el público no tiene tiempo para notar que los brazos son vacíos.
   
Una lección de canto de Robert-Houdin - El sitio de los autómatas y de los androides
Una lección de canto de Robert-Houdin
Foto Museo Paul Dupuis/Tolosa
La lección de canto : Robert-Houdin es el autor de algunos verdaderos autómatas que tienen por tema una lección de canto que una joven mujer da a un pájaro.

El Museo Paul Dupuis en Tolosa dispone de una lección de canto que presentamos al lado.

Como en todas las lecciones de canto, una joven mujer hace oír un juego de serinette a un pájaro situado en una vara. El volátil después repite el tema al mismo tiempo que se agita y se retorce en todos sentidos.

Pero después de algunas notas, la joven mujer interrumpe el pájaro, da vueltas a la manivela del instrumento para hacerlo oír de nuevo el tema. El pájaro lo hace por segunda vez pero sin equivocarse.